Imagen catártica

thinking a smoke

Tal vez fue un escrito planeado. Claro que el plan no fue planteado en el escrito mismo sino en la forma en que sería recibido; con retraso, sin comunicación segura, con sólo dos opciones en mente, una respuesta posible y una indeseada; la lejanía fue el término clave.

El miedo que tenía aquel por abrir las puertas a lo desconocido fue lo que le hizo mantener las manos en los bolsillos, lo que le impidió sacar esa llave y ponerla en el cerrojo y saber si abriría o no aquella puerta.

Cuando llovió esa noche que envió el escrito fue como si hubiera puesto la mano en la manija de la puerta y el sudor de su mano hubiera sido más frío que nunca y lo alejara de la puerta a espera de que alguien abriera del extremo contrario.

Al enviar el escrito no supo hacer nada más que tomar un carbón y un trozo de papel y comenzar a tallar trazos ilegibles, no podía hacer nada más mientras esperaba a que el escrito llegara conforme a los pasos planteados al momento de decidir enviarlo. Sabía que tendría que esperar varios días antes de tener cualquier esbozo de respuesta, esperaría pacientemente mientras repetía el proceso del carbón y el papel, en espera de mejorar el resultado del día anterior y de recibir cualquier idea que dirigiera el trazo hacia alguna forma definida, alguna letra, algún espacio, cualquier concepto. Así mataría dos pájaros de un tiro: la necesidad de crear algo útil para sí mismo y evitar la especulación ansiosa. Sigue leyendo

La última y nos vamos

 

Tiene mucho tiempo que no posteo y a mi medio lector —mi inconsciencia — no le importa, ¿o sí?… ¿Qué caso tiene postear seguido? A quién le importa. Pero este último día del año vale la pena para hacer uno de esos recuentos, ridículos y sin sentido que todos hacen, pero como todos los hacen ¿por qué yo no?

 Ya se, mejor en vez de hacer un recuento sólo hablaré al aire recordando qué pasó éste año y a ver si en la hablada sale algo bueno:

Pues éste año fue un año como ningún otro; claro, todos los años son como ningún otro, pero éste en específico fue como ningún otro en más de un sentido; nuevo OS, nuevos amigos —sí, claro —, nuevo estilo de vida, nuevos rencores, viejos problemas, todo retomó un giro diferente, de nuevo vino caos existencial, pero a ese tipo ya lo conozco desde hace varios años y me tiene sin cuidado, sólo veré lo bueno de la vida y que sea lo que sea. Que erré de carrera… No lo creo, no lo se, sólo quiero terminarla para hacer lo que me guste… Obviamente puedo hacer lo que me guste sin la necesidad de una carrera, aunque ciertas personas tengan la idea de que no es así, lo cual me parece una idea ridícula… Pero cada quien. A fin de cuentas, que se joda la gente con sus ideas retrógradas y ridículas, me tiene sin cuidado porque yo prefiero mis ideas retrógradas y ridículas —frase de tres pesos que me da risa al pronunciarla —. Que la dualidad, que las personas tienen sentimientos, que tengo que tener en cuenta a la gente, que el karma, que la vida, que las responsabilidades, que las relaciones, que tantas cosas que van en contra de mi precepto de vida: Haz lo que te venga en gana y como te sientas mejor (nótese que no usé la palabra felicidad porque eso es un producto comercial, que sí, me gustan, pero sólo cuando es comercio honesto).

¡Tu precepto de vida va en contra del prójimo!dirás, tú, lector.

Lo refutaría contestando que no; simple y sencillo: no me hace feliz el sufrimiento ajeno ni me divierte dañar a las personas —que sea consecuencia de otras actitudes, eso ya es diferente —. Yo quiero pensar que actúo como necesito actuar y como se me da la gana; evidentemente no actuaría de otra forma, no me sale.

Recientemente he recibido quejas de un chingo de algunas personas ,y esa lista irá en aumento, porque dicen que soy muy directo y que no me fijo en el efecto que mis comentarios producirán en las personas… No es mi culpa que no hagan las cosas bien evidentemente yo tampoco las hago bien la mayoría de las veces, pero vaya que lo intento y que sean susceptibles a los efectos de una crítica constructiva. Me han acusado de querer tener siempre la razón, de ser necio, de no ser paciente, de ser voluble… creo que sólo falta que digan que soy una mierda de persona (a menos que mi memoria me engañe y ya lo hayan dicho). Me han dicho que las otras personas tienen también sentimientos y que no los tomo en cuenta. Yo se que tienen sentimientos y que se deben tomar en cuenta, pero ¡caray! a veces se me olvida, no puedo estar recordando todo.

Bueno, yendo a lo bueno del año pues… (vaya, a esto me refiero con que es un año como ningún otro, sí hay cosas buenas) el nuevo sistema operativo, conocer DeviantArt, aprender algunos nuevas aplicaciones, definir mi estilo arquitectónico, generar el precepto para una nueva teoría de creación arquitectónica y conceptual que, puede que hasta la use para mi tesis (para la cual aun faltan un par de años), ampliar mi circulo amistoso y… un momento, no lo amplié realmente, sólo cambió un poco, muchas personas con las que había alguna relación de amistad ya no me hablan, ya no les hablo, me odian, los odio o me son indiferentes, pocos son los que se mantienen; Lux, Beto, Rojo, Elia, Kuro, Leonardo, no se, es difícil pensar en quienes son realmente amigos… Hay algunos que parecen serlo, pero no me convence completamente; lo siento, soy escéptico por naturaleza y eso es algo difícil de cambiar (claro que, aunque fuera fácil, no lo cambiaría). Hay otros nuevos que llegaron, estuvieron un momento y se fueron, a otros los alejé, otros que estaban desde hace tiempo se fueron sin avisar, en general lo mismo de siempre, pocas personas en las que se puede confiar al cien.

Fue un año con altibajos muy pronunciados, de la indiferencia al caos, de la tranquilidad a la inestabilidadtodo terminó en posibilidades y aprendí muchas cosas, por ejemplo: no importa cuanto lo intentes, no vas a poder manipular a las personas por largo tiempo (un descubrimiento terrible). Como sea, no importa cómo terminó el año porque no es algo que se archiva y ya. Todo hay que continuarlo, en este flujo de la vida que a veces te lleva muy alto y en segundos te hace más insignificante que un escarabajo pelotero —puta, ¡qué profundo! —.

Ummm… leo el párrafo anterior y pareciera que estoy deprimido, pero no, sólo soy realista, aunque los optimistas me digan que soy pesimista. Es mejor conocer todas las opciones y no quedarte sólo con la peor o con la mejor, porque puede que no sea y si tienes un esbozo global puedes reaccionar con eficacia.

Divago mucho, ya lo se, me lo han dicho, pero se justifica, no había escrito nada en largo tiempo y hay que poner al tanto al lector si es que hay alguno. 

Como sea, tomando ahora la actitud comercial deshonesta festiva: ¡Felices fiestas y que sea un año provechoso para todos! (mensaje que debiera ser: si consumes vas a lograrlo más fácil, y si no, por lo menos conseguiste cosas nuevas y si son de diseñadores jóvenes emergentes, ¡mejor! ).