Imagen catártica

thinking a smoke

Tal vez fue un escrito planeado. Claro que el plan no fue planteado en el escrito mismo sino en la forma en que sería recibido; con retraso, sin comunicación segura, con sólo dos opciones en mente, una respuesta posible y una indeseada; la lejanía fue el término clave.

El miedo que tenía aquel por abrir las puertas a lo desconocido fue lo que le hizo mantener las manos en los bolsillos, lo que le impidió sacar esa llave y ponerla en el cerrojo y saber si abriría o no aquella puerta.

Cuando llovió esa noche que envió el escrito fue como si hubiera puesto la mano en la manija de la puerta y el sudor de su mano hubiera sido más frío que nunca y lo alejara de la puerta a espera de que alguien abriera del extremo contrario.

Al enviar el escrito no supo hacer nada más que tomar un carbón y un trozo de papel y comenzar a tallar trazos ilegibles, no podía hacer nada más mientras esperaba a que el escrito llegara conforme a los pasos planteados al momento de decidir enviarlo. Sabía que tendría que esperar varios días antes de tener cualquier esbozo de respuesta, esperaría pacientemente mientras repetía el proceso del carbón y el papel, en espera de mejorar el resultado del día anterior y de recibir cualquier idea que dirigiera el trazo hacia alguna forma definida, alguna letra, algún espacio, cualquier concepto. Así mataría dos pájaros de un tiro: la necesidad de crear algo útil para sí mismo y evitar la especulación ansiosa. Sigue leyendo

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Historia en corto: Caminante

Primera historia y borrador para pequeño proyecto:

Caminante a través del camellón de una avenida en una noche lluviosa; no le importa la lluvia ni el destino, lo que desea es saber cómo le perdió.
Si caminando por aquel sendero arbolado es capaz de conseguir una respuesta, lo hará hasta que ya no pueda más.
«El caminante, sin lluvia y en el mismo camellón en una tarde a la sombra de los árboles, acompañado de una mujer.»
Pasa un automóvil y lo moja. Revisa sus bolsillos y se da cuenta que no ha pasado a mayores, sigue seco ese objeto. Sigue caminando y cuando pasa una calle, tropieza; el objeto cae de su mano y termina en el arrollo vehicular «Un cuarto, un departamento; luz tenue y estudio con los muros intervenidos y llenos de pinturas sin composición aparente. El caminante busca algo en las repisas y cajones y, finalmente, encuentra una foto de la mujer; toma la foto, la aprieta entre sus manos y la arroja por la ventana. Detrás e la foto y un par de objetos encuentra aquel objeto, lo aprieta entre sus manos y lo guarda en la chamarra en la bolsa interior; al lado del objeto ve otra fotografía, la de cierta persona; toma la foto y la pone hacia abajo. Cierra el departamento y baja las escaleras». Impasible, pero con cierta prisa, baja a recuperarlo y al agacharse por él escucha un rechinar de llantas, ve una luz y suelta una lagrima.
«Una galería, el caminante, la mujer. Saliendo de ella el hombre reclama, la mujer defiende y, antes de dar vuelta en la esquina de la calle, escucha al hombre decir
—¿De qué te servía alejarle? También yo me voy— la mujer va a decir algo pero el caminante continúa —; gracias a ti…»
Impacto. El caminante yace en el carril de alta velocidad y el objeto se ha roto.