╚═Cruda… ¯─¯ ***

Pues tan sencillo es todo, salí de mi casa para una necesaria visita a la facultad y no regresé hasta dos días después; la razón de tal retraso fue una borrachera que se salió de mis manos a causa de falta de sueño y alimento. Regularmente habría resistido hasta la una de la madrugada sin comenzar a desvariar pero, esta ocasión me rendí, o por lo menos mi cerebro, alrededor de las ocho de la noche. Mi cerebro me traicionó, se desconectó durante siete horas y no coservo recuerdo de ese lapso, aunque dicen que no cometí muchos desvarios y mi comportamiento, a pesar de no ser normal, estuvo dentro de un rango controlable excepto, tal vez, cuando dicen que casi rompo un muro de Tablaroca de la cocina ,eso no habría sido nada bueno definitivamente, y tiré una botella de vodka, eso no fue bueno, después, claro, de haber platicado con la chica Amelie, inquilina del lugar y amiga de una amiga, supongo. Quisiera recordar más cosas, debió ser una noche muy divertida; cosas como el escupitajo a Oscar desde el departamento, en un segundo piso, a causa de que se haya ido temprano, o como el juego de “verdad o reto” que improvisaron; mas no me perdí de la comida, eso afortunadamente lo recuerdo perfectamente: Benedetti’s, Subway, palomitas en un gran bote y, obviamente, muchisimo alcohol, digase cerveza, tequila, vodka, ron, rompope; todo en grandes cantidades.
Despertar después de ese tipo de ingestas es muy malo, despiertas sin nociones de nada, no sabes donde estas, no sabes que hora es, no sabes cómo es que llegaste allí, no sabes nada y, cuando te das cuenta de todo, acabas más confundido aun que en el momento en que te despertaste y con ganas de salir corriendo, claro que no puedes porque estas en una habitación de un departamento que tiene una entrada que sólo abre con llave. Lo único que resta por hacer es ver los estragos del alcohol en las demas personas; sigiloso sales de la habitación y esquivas a Nazar, que esta dormido en el piso, sales al pasillo y te diriges a mano izquierda, a la estancia, donde estan los demás, repartidos en sillones y sillas, cubiertos con ligeras frazadas, Memo, por ejemplo, está recostado en posición casi fetal y tiene como almohada un gran guante rosa en forma de garra ─producto de Kong, la tienda del “Cha!” en la colonia Roma ─y cubriendolo una pequeña cobija azul; en el otro sillón está Arleth, y en la silla Roberto. Aun esta oscuro y decides regresar al colchón, a intentar dormir a pesar de los ronquidos de Nazar y las punzadas de dolor que llegan a tu cabeza.
Desperté y ya había amanecido. Nazar limpiaba junto a Roberto, Memo seguia dormido, y las chicas deambulaban y acomodaban las bolsas de basura fuera de la vista; la sensación de caos en el estomago es lo unico realmente insoportable, nunca sabes cuál es el alimento o bebida que calmará esa preocupación de que todo saldrá pronto de tu estomago; odio que cuando una cosa funciona una vez, la siguiente no funcione y aumente esa sensación. Esta vez lo que me funcionó fue una orden de sushi y un jugo Unico fresco… no creo que despues vuelva a funcionar.
La cruda ya se fue y ahora sólo queda la espera, la espera de la siguiente borrachera, que será en Coyoacan. Esta fue en Copilco y la cruda en la universidad.
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